lunes, 28 de mayo de 2012

DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD...

Con ocasión de la celebración de la festividad de la SANTÍSIMA TRINIDAD, puede ser oportuno releer unos párrafos que sobre el MISTERIO escribió SANTO TOMAS DE AQUINO ("Doctrina Teológica" Ed. Rialp, S.A., pag 73 y siguientes):

"Una de las supremas confidencias que Dios ha hecho a los hombres ha sido revelarnos su vida familiar, el misterio de la Trinidad, el misterio de tres personas divinas en una sola divina naturaleza, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son, sin embargo, por su unidad de naturaleza un solo Dios.
Dios desea ardientemente que nosotros conozcamos estos divinos secretos. Él nos los revela claramente aunque se hallen fuera del alcance de nuestro entendimiento. El simple conocimiento de la existencia de la Trinidad redundará necesariamente en nuestro amor a Dios, en nuestra vida misma y en el honor y respeto a los hombres que han de participar de la vida divina, ahora y por toda la eternidad.
El secreto de la Trinidad divina nos dice claramente que Dios no necesita de las criaturas para su Paternidad, ni de la creación para la expresión de su Verbo, ni de los hombres ni de los ángeles para su Amor. En la misma divinidad hay eterna Paternidad, infinito Verbo y viviente Amor. Todo lo que Dios ha realizado fuera de su divina naturaleza es obra de las tres Personas, realizada en virtud de la divina naturaleza que es común a todas ellas. Es por nuestra comodidad y por una enfática ponderación de las personalidades infinitas de la Trinidad que nosotros hablamos de las obras del poder de Dios, atribuyéndoselas,  al Padre, las obras de la sabiduría como propias del Hijo y de las obras del Amor, como obras del espíritu Santo.
Conocemos, como Dios conoce, por la virtud de la fe; amamos como Él ama, por la virtud de la caridad; así, Dios está con nosotros de una manera especialisima, como objeto de conocimiento y amor; una manera especial que lleva la impronta de la dialéctica trinitaria del Conocedor, el Conocido y el Amado.
Nosotros comenzamos a sentirnos como en nuestra propia casa en la familia de Dios, cuando la Trinidad establece su hogar en la morada de nuestra alma."

¡Ojalá que la lectura y meditación de esas frases haga posible que la Divina Trinidad establezca su morada en nuestra alma, ahora y siempre.....

jueves, 24 de mayo de 2012

ACONTECIMIENTO SINGULAR

Ha sucedido en Almadén. Un grupo de niños y niñas de diez años se preparan en la Parroquia para hacer la Primera Comunión. Lo hacen con la ilusión que va a representar el acontecimiento en sus vidas. La preparación discurre con normalidad, como ha sucedido y está sucediendo en este mes de mayo en casi todas las Parroquias de España. Como trámite normal se indaga sobre el certificado de Bautismo de los aspirantes a la ceremonia. Y aquí salta la sorpresa. Tres de ellos, dos niñas y un niño no están bautizados. Y claro no pueden acceder a tomar a Cristo por primera vez si no son cristianos. Evidente. El disgusto de los niños es grande. Han asistido a la catequesis parroquial, han venido dando clase de religión en el Colegio, han asistido con el grupo a la preparación, han asistido a Misa los domingos y ahora les dicen que no son cristianos. Un disgusto serio. El Párroco, investiga la sinceridad del disgusto: ¿lo están porque se les va a privar de una ceremonia pública compartida con sus compañeros o porque sienten a Jesús como compañero y protector de sus vidas y ahora resulta que se ven rechazados?.....
El Párroco se pone en marcha. Habla con los padres. No son tres sino que el hermano, de nueve años del niño tampoco fue bautizado.  
No se trata de averiguar el por qué no fueron bautizados a poco de nacer. No importa. Lo importante es lograr ahora que los padres, residentes en la localidad, se adhieran al bautismo. Y se adhieren . Y pasan a ser instruidos como catecúmenos aspirantes al bautismo.Y finalmente se lleva a cabo la ceremonia del Bautismo. Asisten padres y familiares y la Iglesia Parroquial se llena como tan solo lo hace era una ocasión singular. Aquí están los nombres de los nuevos cristianos: Samuel y Jesús, de 9 y 10 años de edad. Las niñas se llaman Lucía las dos y tienen 10 años de edad. Los tres mayores tomarán a Jesús Sacramentado por primera vez, junto con el resto de sus compañeros de preparación, el sábado 26 de mayo. Samuel esperará al año que viene, en que habrá cumplido los diez años.
Buen comienzo en Almadén del Año de la nueva Evangelización. ¡Enhorabuena a todos!
Arriba: Los cuatro nuevos cristianos de Almadén. 
Abajo, el Ministro celebrante invoca al Espíritu Santo antes de la unción con el óleo de los catecúmenos

domingo, 13 de mayo de 2012

NOTICIA IMPORTANTE EN "RELIGION EN LIBERTAD"

"El miércoles 9 de mayo de 21012 los sacerdotes que trabajan en la Causa de los Siervos de Dios Eustaquio Nieto y Martín, obispo y 465 compañeros, sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos que se instruye, en su fase diocesana, en la Provincia eclesiástica de Toledo y en la diócesis de Ávila, fueron recibidos en Roma por Monseñor Marcello Bartolucci, Arzobispo Secretario de la Congregación para las Causas de los Santos. 

Jorge López Teulón, Postulador para esta Causa, manifestó su alegría al poder entregar los listados definitivos de los 466 candidatos que forman la llamada Causa Toletana con motivo de la solicitud del nihil obstat.

La Causa que contaba con casi mil mártires y que lógicamente ha sido dividida para poder ser presentada en la Congregación, todavía podrá abrir nuevos procesos. En el caso de la Archidiócesis de Toledo, por ejemplo, de los más de 300 mártires cuyas causas en fase diocesana se encuentran en investigación, fueron entregados los cien primeros nombres.

Una vez se reciba el nihil obstat de parte de la Congregación y se clausure la fase diocesana todo el material será llevado hasta Roma para que se instruya la llamada fase romana.

Los sacerdotes Raúl Corral Blázquez, por la diócesis de Sigüenza-Guadalajara; José Antonio Calvo Gómez, por la diócesis de Ávila; Antonio Abellán Navarro, por la diócesis de Albacete; el padre Antonio María Domènech Guillén, por la diócesis de Cuenca y Bernardo Torres, por la Diócesis de Ciudad Real, junto al Postulador, que llevan diez años trabajando en esta Causa, presentaron los siguientes grupos martiriales:

· Siervos de Dios Eustaquio Nieto y Martín y 45 compañeros, sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

· Siervos de Dios Agustín Rodríguez Rodríguez y 99 compañeros sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos de la Archidiócesis de Toledo.

· Siervos de Dios Joaquín Ayala y Astor y 87 compañeros sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos de la Diócesis de Cuenca.

· Siervos de Dios Antonio Martínez Jiménez y 99 compañeros sacerdotes diocesanos, fieles laicos y una religiosa mártires de la Diócesis de Ciudad Real.

· Siervos de Dios Joaquín López López y 57 compañeros mártires sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos de la Diócesis de Albacete.

· Siervos de Dios Basilio Sánchez García y 21 compañeros mártires sacerdotes diocesanos y fieles laicos de la Diócesis de Ávila.

· Siervos de Dios Emilio Rubio Fernández y 51 compañeros mártires de la Orden de los PP. Franciscanos de Castilla.

Varios mártires que pertenecen a distintas familias religiosas (Agustinos, Adoratrices, Jesuitas, una Teresiana de San Enrique de Ossó y una Franciscana de la Purísima) van incluidas sus Causas en sus respectivas Diócesis.

En breve en la página web que la Provincia eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila (www.persecucionreligiosa.es), que se creó en el año 2007, se renovará para mostrar, especialmente a los familiares, las diferentes situaciones en las que puedan encontrarse sus familiares: bien, si fueron beatificadas en las diferentes celebraciones que desde 1987 empezó el Beato Juan Pablo II; bien, si están incluidas en este proceso de 466 mártires; o bien, si están siendo investigadas y pudieran pasar a procesos posteriores."


El viernes 11 D. Jorge López Teulón confirmó que el Siervo d Dios Ángel esta incluido entre los 100 mártires de la Diócesis de Ciudad Real. La noticia representa un paso importante en el proceso de la Causa de beatificación.

viernes, 11 de mayo de 2012

Un nuevo ritual para bendecir a la nueva vida en el vientre materno

La revista digital www.religionenlibertad.com publica una noticia que consideramos como muy importante al constituir un paso de política activa en favor de la vida desde el momento de su concepción. La Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos ha aprobado las oraciones para el ritual de la bendición de Dios para los futuros padres y su hijo en el vientre de la madre "como testimonio eficaz sobre la santidad de la vida humana desde el primer momento de la concepción". El rito de la Bendición por parte del sacerdote posibilita ofrecer la Bendición tanto fuera como dentro de la Misa a una sola madre o a un grupo de ellas. La Oración para la Bendición de la criatura en el vientre de la madre dice:
"Dios, autor de toda la vida, Te pedimos que bendigas a este niño aun por nacer. Dale una constante protección y un saludable nacimiento, como signo de nuestro renacimiento, un día, al gozo de la vida eterna en el cielo. Señor, que concediste a esta mujer el gran gozo de la maternidad, concédele serenidad en sus preocupaciones y dale decisión para guiar a su hijo por los caminos de la salvación".
El ritual comprende también, la Bendición del padre:
"Señor de todos los tiempos, que has escogido a este hombre para experimentar el don y el honor de la paternidad, dale fortaleza en esta nueva responsabilidad para que sea ejemplo de justicia y de verdad para su hijo"
Y por último la Bendición para la familia:
"Señor, derrama sobre esta familia un amor sincero y constante, para que se preparen a recibir a este niño entre ellos. Señor, que has puesto en el corazón de todos los hombres y mujeres de buena voluntad un gran respeto y admiración por el regalo de una nueva vida, haz que esta comunidad, fiel a las enseñanzas del Evangelio, participe en la educación espiritual de este niño, en Cristo nuestro Salvador, que vive y reina por los siglos de los siglos, Amen.El ritual ha sido aprobado a petición de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos.

domingo, 6 de mayo de 2012

Procedimiento para una Causa de Mártires

En la página de la Oficina para la Causa de los Santos de la web de la Conferencia Episcopal Española, www.conferenciaespisopal.es figura el procedimiento para una Causa de Mártires y señala los siguientes 14 puntos, que por su interés se reproducen:

1.
Se parte de la “Fama de martirio”, imprescindible para comenzar una Causa. Una Causa puede comprender uno o varios mártires. Las Causas siempre se inician a petición del pueblo de Dios, que considera mártir o santo a alguna persona.

2.
Hay que precisar quién es el Ente promotor o Parte actora de la Causa; es decir, quien se responsabiliza de ella. Puede ser una congregación religiosa, una diócesis, una parroquia, una asociación...

3.
La Parte actora nombra un Postulador, o procurador, responsable de gestionar la Causa en su nombre.

4.
La Causa se instruye en una diócesis, normalmente en aquella en la que ha tenido lugar el martirio del Siervo de Dios y la persona competente para instruirla, si lo considera oportuno, es el Obispo.

5.
La primera fase de la Causa es la Investigación jurídica diocesana. Esta investigación, que siempre es muy minuciosa y se hace con todo rigor y precisión, comprende una parte documental y una parte testimonial. La prueba documental la encarga el Obispo a una Comisión de Historiadores, que tiene la obligación de reunir todos los documentos existentes, sean a favor o en contra, y elaborar un Informe escrito. La prueba testifical la recoge una Comisión Delegada del Obispo, que interroga a los testigos con todas las garantías de un proceso judicial. Se levanta Acta de todas las sesiones y en una de ellas la Comisión Histórica entrega los documentos y el Informe, que se incorporan a las Actas. Se recogen también los escritos del mártir, si los tiene. Lo que en todo caso se investiga es si la persona ha muerto a causa de la fe, es decir, por motivo religioso. Toda la investigación se hace con juramento de decir la verdad por parte de todas las personas que intervienen y con obligación de guardar secreto, para proteger la libertad de cada uno.

6.
Concluida la Investigación diocesana, se sellan las Actas y se entregan en la Congregación de las Causas de los Santos. Comienza así la fase romana de la Causa.

7.
La Congregación examina si se ha procedido bien, respetando todas las normas. En caso afirmativo, otorga el Decreto de Validez de la Investigación realizada en la diócesis (en cuanto a que se han cumplido todas las formalidades)

8.
Los responsables de la Causa y el Postulador elaboran la Ponencia (Positio) de la Causa bajo la guía de un Relator de la Congregación de las Causas de los Santos (que sería como el Catedrático Ponente de una Tesis doctoral en una Universidad). La Ponencia comprende la biografía documentada de cada mártir, el Sumario de las declaraciones de los Testigos, la parte documental recogida por la Comisión de Historiadores, y la llamada Información (Informatio), que es algo así como la tesis o defensa de la Causa. Las Ponencias se elaboran con el material de la Investigación diocesana. Es un trabajo que requiere conocimientos históricos, jurídicos y teológicos.

9.
La Ponencia se entrega en la Congregación de las Causas de los Santos. Es importante la fecha de entrega porque establece el turno para el estudio de la Causa.

10.
Los primeros que estudian la Ponencia son los Consultores Teólogos. Cada uno (suelen ser 9) emite su Voto por escrito (que puede ser afirmativo, negativo o en suspenso) y luego se reúnen en el “Congreso Peculiar de Consultores Teólogos” del que el Promotor de la Fe hace una síntesis. Lo que consideran los teólogos es si ciertamente ha habido martirio en cada uno de los casos, tal como lo entiende la Iglesia católica.

11.
Luego estudian la Ponencia, junto con los votos de los Consultores Teólogos y el Informe del Congreso Peculiar, los Cardenales y Obispos miembros de la Congregación de las Causas de los Santos. Revisan este material cada uno por separado y luego se reúnen en la “Congregación Ordinaria”. Si ven que todo ha procedido correctamente, que la investigación ha sido seria y profunda, y que ciertamente hay martirio en cada uno de los casos, proponen al Papa el Decreto de Martirio del Siervo de Dios.

12.
Si lo considera oportuno, el Papa ordena promulgar el Decreto de Martirio al cardenal Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos.

13.
Una vez promulgado el Decreto, se puede proceder a la Beatificación del mártir.

14.
Para la Canonización se requiere la comprobación de un milagro realizado por intercesión del mártir después de su beatificación, que se estudia con una detallada nvestigación jurídica en la diócesis donde el presunto milagro ha tenido lugar y con posteriores estudios en la Congregación de las Causas de los Santos.

domingo, 29 de abril de 2012

Monaguillos

He asistido hoy a la Misa dominical en una Iglesia que no es la habitual y me ha llamado la atención la aparición en el Altar del celebrante con cinco chavales de entre 9 y 11 años que han "oficiado" de monaguillos. Y su presencia me ha distraído durante unos momentos y me ha llevado atrás en el tiempo cerca de setenta años. Entonces en el Colegio Salesiano al que yo asistía ser monaguillo era culminar un proceso, algo así como alcanzar un orden eclesiástico. Por lo menos así lo considerábamos. Contestábamos en un latín perfecto, las genuflexiones habían de hacerse pausadas y al mismo ritmo, siempre íbamos emparejados: uno cambiaba el Misal  y el otro servia las vinajeras y tocaba la campanilla en la Consagración y la Comunión. En la Comunión de los fieles, a la derecha del celebrante con la patena y el de la izquierda con la palmatoria que se encendía para la ocasión. Antes de salir al Altar,nos lavábamos las manos, ayudábamos al sacerdote a ponerse las prendas litúrgicas, alba, estola,amito, casulla, etc. y luego al finalizar la Misa a quitárselas y dejarlas debidamente dobladas o colgadas en el armario. El Sacerdote lavaba luego los Corporales, los finísimos pañuelos donde había estado depositado Dios. Al final le besábamos la mano y daba las gracias o se nos corregía algún defecto siempre sonriendo.  Era un gran honor ayudar en la Misa y no digo nada si se trataba de la Misa principal o conventual a Iglesia llena. Siempre al terminar tuve la sensación intima de que si había habido Sacrificio Perfecto, si Dios había descendido con Alma, Cuerpo y Divinidad, era porque yo había contribuido a ello y además como testigo cercanísimo. ¡Qué pena! Han desaparecido los monaguillos, y al escribir esto siento un gran coraje porque me viene a la cabeza, que sé yo, un mal pensamiento... Y los monaguillos han sido en muchas ocasiones vivero de sacerdotes...El monaguillo, en muchos casos aspiraba a no quedarse como testigo cercano sino a llegar a hacer aquello de lo que había sido testigo, a tener un día el poder de convertir el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, a tener a Dios en sus manos.....
Hoy he visto a cinco chavales, entre nueve y once años, tratando de ayudar y de servir, y a un Sacerdote que les insinuaba y trataba de hacerles sirvientes....bueno. Por ahí se empieza. 

martes, 17 de abril de 2012

Casi todos mis amigos y yo mismo, estamos cercanos a traspasar "el día de mañana". Transcribo ahora unos párrafos entresacados del Discurso del Papa Juan Pablo II, que dirigió el 31 de octubre de 1998 al Consejo Pontificio para la Pastoral de los Agentes Sanitarios. Me parece oportuno meditarlos, nosotros y quienes nos ayudan y soportan. 

Dijo el Papa:

"La ancianidad es la tercera etapa de la existencia: la vida que nace, la vida que crece y la vida que llega a su ocaso son tres momentos del misterio de la existencia de la vida humana. 
Nuestro tiempo se caracteriza por un aumento de la duración de la vida que, unido a la disminución de la fertilidad, ha llevado a un notable envejecimiento de la población mundial.
Por primera vez en la historia del hombre, la sociedad se encuentra frente a una profunda alteración de la estructura de la población, que la obliga a modificar sus estrategias asistenciales, con repercusiones en todos los niveles. Se trata de volver a proyectar la sociedad y discutir nuevamente su estructura económica, así como la visión del ciclo de la vida y de las interacciones entre las generaciones. Es un verdadero desafío planteado a la sociedad, la cual es justa en la medida en que responde a las necesidades asistenciales de todos sus miembros: su grado de civilización es proporcional a la protección de los miembros más débiles del entramado social.
 En esta obra también han de ser llamados a participar los ancianos, considerados muchas veces sólo destinatarios de intervenciones asistenciales; las personas ancianas pueden alcanzar con los años una mayor madurez en inteligencia, equilibrio y sabiduría. . De aquí se deduce que no hay que considerar a las personas ancianas sólo como objeto de atención, cercanía y servicio. También ellas pueden dar una valiosa contribución a la vida. Gracias al rico patrimonio de experiencias que han adquirido a lo largo de los años, pueden y deben ser transmisoras de sabiduría y testigos de esperanza y caridad 
La relación entre familia y ancianos ha de verse como una relación en la que se da y se recibe. También los ancianos dan: no se puede ignorar su experiencia, madurada a lo largo de los años. Aunque ésta, como puede suceder, no esté en sintonía con los tiempos que cambian, hay toda una serie de vivencias que pueden transformarse en fuente de numerosas sugerencias pare los familiares, constituyendo la continuación del espíritu de grupo, de las tradiciones, de las opciones profesionales, de las fidelidades religiosas, etc. Conocemos todas las relaciones privilegiadas que existen entre los ancianos y los niños. Pero también los adultos, si saben crear en torno a los ancianos un clima de consideración y afecto, pueden obtener de ellos sabiduría y discernimiento pare realizar opciones prudentes.
 Ulteriores observaciones han de hacerse también por lo que respecta a la asistencia socio-sanitaria y de rehabilitación, que muchas veces puede resultar necesaria. El progreso de la técnica al servicio de la salud alarga la vida, pero no necesariamente mejora su calidad. Es preciso elaborar estrategias asistenciales que consideren en primer lugar la dignidad de las personas ancianas y les ayuden, en la medida de lo posible, a conservar un sentido de autoestima, para que no les suceda que, sintiéndose un peso inútil, lleguen a desear y pedir la muerte 
 La Iglesia, defiende la vida desde sus primeros albores hasta su fin natural con la muerte. Sobre todo para esta última fase, que a menudo se prolonga durante meses y años y crea problemas muy graves, apelo hoy a la sensibilidad de las familias para que acompañen a sus seres queridos hasta el término de su peregrinación terrena. 
 El respeto que debemos a los ancianos me obliga a elevar, una vez más, mi voz contra todos los métodos de acortar la vida, que se conocen con el nombre de eutanasia. Frente a una mentalidad secularizada que no tiene respeto por la vida, especialmente cuando es débil, debemos subrayar que es un don de Dios, en cuya defensa todos estamos comprometidos. Este deber corresponde, en particular, a los agentes sanitarios, cuya misión especifica consiste en ser «ministros de la vida» en todas sus fases, especialmente en las que están marcadas por la debilidad y la enfermedad.
La eutanasia es un atentado contra la vida, que ninguna autoridad humana puede legitimar, puesto que la vida del inocente es un bien del que no se puede disponer. Dirigiéndome ahora a todas las personas ancianas del mundo, quisiera decirles: amadísimos hermanos y hermanas, no os desaniméis: la vida no termina aquí, en la tierra; por el contrario aquí tiene sólo su inicio. Debemos ser testigos de la resurrección. La alegría debe ser la característica de las personas ancianas; una alegría serena, porque los tiempos corren y se aproxima la recompensa que el Señor Jesús ha preparado para sus siervos fieles. ¡Cómo no pensar en las conmovedoras palabras del apóstol Pablo: «He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí: sino a todos los que tienen amor a su venida»! (2 Tm 4, 7-8).