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lunes, 1 de febrero de 2010

Mártires por causa de su fe

En un detallado estudio el que fue Arzobispo de Mérida, D. Antonio Montero Moreno, determinó que la persecución religiosa en España desde 1931 a 1939, produjo 6.832 víctimas, de ellas 12 obispos, 1 administrador apostólico, 30 seminaristas, 4141 sacerdotes, 2365 religiosos, 238 religiosas y 45 seglares. Otro estudioso del asunto, el sacerdote D. Vicente Cárcel Ortí cifra las cifras en más de 10.000, incrementando el número de consagrados a más de 7.000 y los seglares a 3.000.
En las Diócesis castellano-manchegas conjuntamente con la de Ávila, de la provincia eclesiástica de Toledo, se investigaron las muertes de 978 mártires, cuyos procesos de beatificación dieron lugar desde su inicio en 1987 hasta el año 2005 a 11 canonizaciones y 468 beatos. En 2007 se culminaría ese proceso beatificando a los 498 mártires restantes.
Existen otras muchas beatificaciones pendientes de las diversa diócesis de toda España Entre ellas figuran los mártires de la Diócesis de Ciudad Real, en total 109, de ellos 85 sacerdotes, 1 religioso y 23 seglares, todos ellos perfectamente identificados.
Entre esos 85 sacerdotes figura mi primo Ángel Muñoz de Morales Sánchez-Cano, fusilado el 21 de septiembre de 1936 en las cercanías de Almadén (Ciudad Real) cuando ejercía su sagrado ministerio en esa ciudad en calidad de coadjutor de la Parroquia de Nuestra Señora de la Estrella. Llevaba tres años en esa responsabilidad y contaba 25 años de edad.
Los datos anteriores han sido extraídos de dos libros, en los que además de esos, figuran otros datos, reseñas y comentarios que los hacen sumamente interesantes y cuya lectura recomiendo vivamente. Se trata de “Mártires españoles 1934-1939” por Jorge López Teulón y “Martirio en el corazón de la Mancha” del que es autor Francisco del Campo Real. Ambos libros han sido editados por Edibesa, el primero en 2007 y el último en 2009.

viernes, 25 de diciembre de 2009

El Siervo de Dios Angel Muñoz de Morales Sánchez Cano

Angel Muñoz de Morales Sánchez Cano, primo segundo mío, fue consagrado sacerdote en 1933. Ejerció su ministerio sacerdotal en Almadén, Ciudad Real. El 21 de septiembre de 1936, junto con cuatro laicos fue fusilado y los cuerpos fueron abandonados en el km17 de la carretera de Almadén a Agudo. Tenía 25 años de edad. La Diócesis de Ciudad Real, sobre la que pesa la labor de expedientar a cerca de mil mártires entre sacerdotes diocesanos, consagrados de ambos sexos, ha iniciado el proceso de beatificación, resultado inicial del cual es el reconocimiento como Siervo de Dios de Ángel. Murió "por causa de su fe". Este es pequeño homenaje que le rindo dando conocimiento de su martirio a familiares, amigos y fieles. Me propongo continuar con más noticias sobre Ángel, pues su conocimiento puede motivar la solidariedad con su causa para, con nuestras oraciones y ayuda, logarar su pronta beatificación.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Angel Muñoz de Morales, Siervo de Dios

Angel Muñoz de Morales Sánchez Cano, primo segundo mío, fue consagrado sacerdote en Ciudad Real en 1933 y ejerció su ministerio como sacerdote coadjutor en la Parroquia de Santa María de la Estrella, en Almadén. El 21 de septiembre de 1936 él y cuatro laicos fueron fusilados y abandonados en una cuneta en el km 17 de la carretera de Almadén a Agudo. El delito de Ángel: ser sacerdote, tener 25 años y no ser de Almadén. Su nombre se unió así a los cerca de mil sacerdotes, religiosos de ambos sexos y laicos, que sin otro delito que la profesión de la fe, fueron martirizados. Había nacido en Daimiel, Ciudad Real, y su nombre figura en una lápida que recuerda a todos los mártires de Daimiel, expuesta en la Parroquia de Santa María la Mayor.
La Santa Sede, a instancias de la Diócesis de Ciudad Real, inicíó en su momento el proceso de beatificación de cierto número de mártires, y el hecho de haber sido admitidos como tales ha supuesto el reconocimiento como Siervos de Dios, primer paso hacia la beatificación, para luego alcanzar la canonización.
Esta es una nota que no tiene más objeto que dar a conocer a parientes, amigos o simplemente fieles de la Iglesia Católica a este Siervo de Dios, cuya beatificación deseamos se declare cuanto antes. De ese modo el baldón que para Almadén pudo representar su alevosa muerte puede convertirse en un signo de gloria.