lunes, 11 de enero de 2016

Corrección de errores en el video de la visita a Daimiel del 9 de enero de 2016

video corregido con las fotografías de la visita a Daimiel el 9 de enero


Este nuevo video con las fotografías  de la visita a Daimiel el 9 de enero corrige tres errores que se han advertido tenía el anterior: un error de ubicación y dos errors de identificación de los lugares. Perdón por las molestias ocasionadas. Gracias.

Amigos de Ángel miembros de su Asociación visitaron Daimiel el 9 de marzo de 2016

El pasado 9 de enero, sábado, más de veinte "Amigos" miembros de la "Asociación de amigos de Ángel de Almadén", se reunieron en Daimiel (Ciudad Real) para visitar los lugares más significativos en los que transcurrieron los primeros años de la vida del mártir Siervo de Dios Ángel de Almadén.
La Iglesia Parroquial de Santa María, fue el lugar donde se inició la visita. ´Su Párroco Don Valentín Vicente Sánchez recibió al grupo que se congregó alrededor de la pila bautismal donde el 23 de Julio de 1911 fue bautizado el Siervo de Dios Ángel Muñoz de Morales Sanchez- Cano.  En ese mismo lugar sus Amigos, llegados de diferentes lugares pero unidos por la misma convicción y propósitos, renovaron en esta visita las promesas que en su nombre hicieron sus  padrinos en sus respectivos bautismos. Dirigió la ceremonia el Parroco de Almadén y Consiliario de la Asociación Don Vicente Fernandez Espartero y González-Mohíño.
A continuación el grupo se dirigió al Monasterio de Nuestra Señora de la Victoria, Iglesia de las Mínimas, donde fueron recibidos por la Superiora Sor Rocío y otras hermaas que explicaron la razón de su congregación y la esperanza que tienen en que en breve la Hermana Sor Consuelo, natural de Daimiel muerta en 1956 y declarada Venerable, sea pronto canonizada. Los asistentes recibieron el regalo de un libro con su biografía y estampas conmemorativas.  
De camino a la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol pasaron por la calle Mártires, antes Emilio Nieto, donde en su número 3 estuvo la casa donde transcurriero los primeros años de la vida del mártir Ángel.
 A última hora de la mañana se visitó la Iglesia de San Pedro en la que esperaba para atender a los visitantes su Párroco Don Eulalio Asensio López.
Al finalizar cada una de estas visitas, los Párrocos respectivos y las Hermanas Mínimas recibieron como recuerdo de la Asociación una placa con la fotografía del Mártir Ángel, un ejemplar de su biografía y estampas recordatorios que servirán para que fieles de Daimiel conozcan a través de ellas el testimonio y la figura de Don Ángel.
Después del almuerzo que los asistentes se vieron acompañados por el Párroco de Santa María Don Valéntin Vicente Sánchez el grupo se dirigió a la Ermita del Cristo de la Luz, Padres Pasionistas, donde a las cinco y media de la tarde se celebró una Eucaristía. Dado que esta Iglesia ha sido designada como Puerta de la Misericordia los asitentes tuvieron la oportunidad de ganar el Jubileo del Año de la Misericordia.
Aquí está en fotografías el testimonio gráfico de tan excelente jornada.
Un cordial saludo a todos.
 

Video con las fotografías de la visita a Daimiel el 9 de marzo de 2016
https://goo.gl/sKDcVF

Amigos de Ángel miembros de su Asociación viajaron a Daimiel

El pasado 9 de enero, sábado, más de veinte "Amigos" miembros de la "Asociación de amigos de Ángel de Almadén", se reunieron en Daimiel (Ciudad Real) para visitar los lugares más significativos en los que transcurrieron los primeros años de la vida del mártir Siervo de Dios Ángel de Almadén.
La Iglesia Parroquial de Santa María, fue el lugar donde se inició la visita. ´Su Párroco Don Valentín Vicente Sánchez recibió al grupo que se congregó alrededor de la pila bautismal donde el 23 de Julio de 1911 fue bautizado el Siervo de Dios Ángel Muñoz de Morales Sanchez- Cano.  En ese mismo lugar sus Amigos, llegados de diferentes lugares pero unidos por la misma convicción y propósitos, renovaron en esta visita las promesas que en su nombre hicieron sus  padrinos en sus respectivos bautismos. Dirigió la ceremonia el Parroco de Almadén y Consiliario de la Asociación Don Vicente Fernandez Espartero y González-Mohíño.
A continuación el grupo se dirigió al Monasterio de Nuestra Señora de la Victoria, Iglesia de las Mínimas, donde fueron recibidos por la Superiora Sor Rocío y otras hermaas que explicaron la razón de su congregación y la esperanza que tienen en que en breve la Hermana Sor Consuelo, natural de Daimiel muerta en 1956 y declarada Venerable, sea pronto canonizada. Los asistentes recibieron el regalo de un libro con su biografía y estampas conmemorativas.  
De camino a la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol pasaron por la calle Mártires, antes Emilio Nieto, donde en su número 3 estuvo la casa donde transcurriero los primeros años de la vida del mártir Ángel.
 A última hora de la mañana se visitó la Iglesia de San Pedro en la que esperaba para atender a los visitantes su Párroco Don Eulalio Asensio López.
Al finalizar cada una de estas visitas, los Párrocos respectivos y las Hermanas Mínimas recibieron como recuerdo de la Asociación una placa con la fotografía del Mártir Ángel, un ejemplar de su biografía y estampas recordatorios que servirán para que fieles de Daimiel conozcan a través de ellas el testimonio y la figura de Don Ángel.
Después del almuerzo que los asistentes se vieron acompañados por el Párroco de Santa María Don Valéntin Vicente Sánchez el grupo se dirigió a la Ermita del Cristo de la Luz, Padres Pasionistas, donde a las cinco y media de la tarde se celebró una Eucaristía. Dado que esta Iglesia ha sido designada como Puerta de la Misericordia los asitentes tuvieron la oportunidad de ganar el Jubileo del Año de la Misericordia.
Aquí está en fotografías el testimonio gráfico de tan excelente jornada.
Un cordial saludo a todos.
 

viernes, 28 de noviembre de 2014

MÁRTIRES (4) El martirio (3)

( continuación de los artículos de Don Francisco del Campo Real)
 
Para la verificación de la prueba del martirio es necesario centrar la atención en los hechos concretos que presenta todo auténtico martirio. Se pueden reducir sus componentes a las siguientes:

1- Que hayan matado al perseguido (mediante fusilamiento, envenenamiento, eliminación con inyección letal etc.).
2.- Que el que inflige la muerte haya actuado por aversión a la fe
3.- Que el fiel haya aceptado voluntariamente la muerte por amor a la fe.
 
Los sufrimientos aportados por causa de la fe son ciertamente una fuente de mérito y constituyen testimonios convincentes (baste pensar en aquellos que, por la fe, han visto pisoteada la propia personalidad y aniquilada su capacidad psíquica).
Con todo, para que exista el martirio es imprescindible que se llegue a la muerte física. Se puede reconocer el martirio aunque la muerte no se produzca instantánea e inmediatamente sino después de cierto espacio de tiempo, como consecuencia de los sufrimientos soportados por la fe; por ejemplo, cuando un fiel, por motivos anticristianos, ha sido encarcelado o deportado a un campo de concentración y ha muerto durante la reclusión o bien después de algún tiempo de haber recobrado la libertad, como consecuencia de los padecimientos sufridos. En este caso se deberá demostrar el nexo de causalidad, es decir que los padecimientos sufridos en la cárcel o en el campo de concentración, la enfermedad contraída etc. han acarreado como consecuencia la muerte.
 
La persecución sobre el fiel hasta llegar a la muerte ha de tener su origen en la aversión a la fe, la negación de las verdades de la fe que hay que creer (por ejemplo, la fe en Dios, en la Trinidad, en Cristo), sino también la aversión el ejercicio de las virtudes que la fe reclama, es decir una vida coherente con la fe cristiana.

- Que el fiel haya aceptado voluntariamente la muerte por amor a la fe. No es necesario que se ofrezca explícitamente al mártir la posibilidad de salvar su vida si apostata de la fe; basta que sea consciente de que la práctica de una vida integralmente cristiana pueda llevar como consecuencia a la muerte. Téngase presente también que el intento de evitar el martirio (fuga, intento de esconderse), excepto cuando hay abandono culpable de la grey por parte del pastor, no constituye un obstáculo para reconocer el martirio; más todavía, todo fiel ha de procurar salvar la propia vida, y seria más bien reprobable el comportamiento contrario de quien desafía temerariamente y sin motivo suficiente a los perseguidores.

Al exponer las pruebas del martirio, es preciso que las den testigos oculares. Teniendo presente la clandestinidad con que se ha actuado al perseguir a tantos fieles, resultará difícil demostrar las disposiciones del presunto mártir hasta el momento de la muerte mediante testigos oculares u otros medios directos de prueba. Es necesario, sin embargo, recoger las pruebas aptas para obtener la certeza moral de que él estaba pronto a dar la propia vida por la fe y que perseveró hasta el fin en tales disposiciones. En no pocos casos, se deberán examinar atentamente los efectos de las torturas psicológicas sufridas por los fieles, puesto que la persecución tiende a veces a crear apóstatas en vez de mártires.

A la luz de estos principios y del llamamiento del Santo Padre, se deberán distinguir bien dos planos operativos.

- Conservar la memoria de estos testigos de la fe del siglo XX, y

- Su eventual promoción a la beatificación y canonización respetando las normas de la legislación canónica vigente, que regula el proceso para el reconocimiento jurídico del martirio:
 En este caso: Se deberán recoger las pruebas correspondientes a la fama de martirio, es decir que los sujetos del proceso gozan en la comunidad cristiana de la consideración de mártires, así como a la fama signorum, es decir que se atribuyen a su intercesión gracias y favores espirituales, aunque no necesariamente milagros que haya de reconocer como tales. El Obispo diocesano discernirá esto para iniciar la investigación canónica. Después, conforme a las normas establecidas en los documentos citados, se sigue a recoger las pruebas testimoniales y documentales, para demostrar la existencia del martirio.
                                                       .-o-O-o-.








-Su eventual promoción a la beatificación y canonización se podrá llevar a cabo respetando las normas de la legislación canónica vigente, que regula el proceso para el reconocimiento jurídico del martirio: En este caso: Se deberán recoger las pruebas correspondientes a la fama de martirio, es decir que los fieles de quienes se trata gozan en la comunidad cristiana de la consideración de mártires, así como a la fama signorum, es decir que se atribuyen a su intercesión gracias y favores espirituales, aunque no necesariamente milagros que haya de reconocer como tales. El Obispo diocesano discernirá esto para iniciar la investigación canónica. Después, conforme a las normas establecidas en los documentos citados, se sigue a recoger las pruebas testimoniales y documentales, para demostrar la existencia del martirio.
 


    .-o-O-o-.



viernes, 21 de noviembre de 2014

MÁRTIRES (3) El martirio (2)

(Continuación de los escritos de D. Francisco del Campo Real)

Durante el Pontificado del Papa Benedicto XIV, se elaboraron un conjunto de principios que venían a precisar los que la Iglesia ha venido utilizando para la comprobación canónica del martirio y ha fundamentado en ellos su praxis y decisiones.

En el ámbito de la elaboración teológica se  evidencian dos elementos: el objetivo y el subjetivo.

El elemento objetivo comporta:
1.- que a la amenaza y acciones que pueden causar la muerte siga efectivamente la muerte; y además
2.- que inflijan la muerte una o más personas físicas que se proponen causar la muerte misma.

Constituyen el elemento subjetivo también dos circunstancias;
1.- que el perseguido acoja y sufra el suplicio mortal por amor a la fe con voluntad libre y manifiesta, no solo sin oponer resistencia, sino escogiendo las consecuencias incluso cruentas con suficiente libertad, y consciente de lo que afronta.
2.- que el perseguidor este motivado por razones anticristianas: aversión a Cristo o a la fe, o también a una de las virtudes cristianas.

Los sufrimientos letales y la muerte misma asumen el significado del elemento materia.
Y constituye el elemento formal la acción violenta del perseguidor y la muerte también violenta del perseguido. Así pues, la intención anticristiana del perseguidor se cruza con la consciente fidelidad del perseguido a Cristo y su disponibilidad a todas sus consecuencias que se puedan derivar, hasta la del sacrificio supremo.  

jueves, 13 de noviembre de 2014

MÁRTIRES (2) El martirio (I)


Esto escribió el Papa San Juan Pablo II en 1994 en la Carta Apostólica publicada con ocasión del Jubileo del año 2000.

En nuestro siglo han vuelto los mártires, con frecuencia desconocidos, casi milicia desconocida, de la gran causa de Dios. En la medida de lo posible no deben perderse en la Iglesia sus testimonios. Es preciso que las Iglesias locales hagan todo lo posible por no perder el recuerdo de quienes han sufrido el martirio, recogiendo para ello la documentación necesaria. Esto ha de tener un sentido y una elocuencia ecuménica.

EI Papa proclama con más fuerza lo declarado por El ya en otras ocasiones, como en la Encíclica "Veritatis Splendor (n.90-94),donde subraya que “los mártires marcan el paso de la vida de la Iglesia”.

El Catecismo de la Iglesia Católica reafirma el martirio como "testimonio supremo dado por la virtud de la fe; el mártir es un testigo hasta con la muerte. Da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad" (n.2473).

El martirio, considerado en su aspecto teológico, no es fruto de una decisión del hombre, sino acción de la gracia, en el sentido de que no depende únicamente de la fuerza humana.

Es mártir el elegido llamado a dar la prueba suprema de su amor a Cristo.

Dios llama a todos al testimonio, pero reserva sólo a algunos para dar testimonio de El públicamente.

Así pues, la gracia no es sólo invitación, sino impregna la acción misma del testimonio.

Todo cristiano escogido para este acto supremo obedece enteramente a la acción del Espíritu Santo, sufre la prueba sin prestar atención a los padecimientos que laceran su cuerpo, pues vive ya en la dimensión divina: "Muchos de los nuestros - afirma Orígenes -, aun sabiendo que confesándose fieles cristianos habrían sido sacrificados...han desestimado la vida y han escogido voluntariamente la muerte por la vida".